Tres minutos. Ese es el tiempo que necesitaron tres asaltantes para llevarse un millonario botín de una distribuidora de pollos ubicada en avenida Roca al 2.900. “Soy empleado desde hace cuatro años y jamás sufrimos un hecho de inseguridad. Todo fue muy rápido”, explicó Fabián F., uno de los empleados, quien realizó la denuncia en representación de los dueños de la empresa, que tiene su sede central en Buenos Aires.
Cerca de las 13, al menos tres hombres ingresaron al local. Golpearon al empleado policial que se encontraba realizando servicio adicional y, después de reducirlo, le quitaron el arma reglamentaria. Luego se dirigieron hacia una oficina donde se guardaba la recaudación de la jornada. Si bien es cierto que en la empresa no informaron el monto de lo robado, fuentes policiales informaron que habrían sido al menos unos $3 millones.
Los investigadores sostienen que no se trató de un hecho aislado, sino que fue un robo planificado. “Conocían algunos movimientos clave. Por ejemplo, el horario en el que podían encontrar el dinero y la manera de entrar”, explicó una fuente. El empleado que habló con LA GACETA señaló que los asaltantes se hicieron pasar por clientes que golpeaban la puerta para que los dejaran pasar.
“Dos personas fueron directo a la oficina, violentaron la entrada y nos redujeron a los tres que estábamos ahí. Nos amenazaron con armas de fuego; les entregamos el dinero y se marcharon”, comentó Fabián.
El tercer asaltante, según explicaron los pesquisas, quedó vigilando al policía y a los otros trabajadores. El testigo señaló que creen que los atacantes huyeron en una motocicleta, pero, según otras personas, podrían haberse escapado en el rodado y en un auto de apoyo que se encontraba esperándolos. En total, podrían participado unas cinco personas en el atraco.
Fabián relató que los asaltantes no actuaron con demasiada violencia y que no se llevaron los objetos personales de las personas. “No recuerdo robos a empresas grandes en la zona, sí a los negocios pequeños del barrio. También se ha visto robos de carteras o asaltos en las paradas de colectivo, pero no asaltos tan grandes como este. Pero estos hechos son cada vez más comunes en la ciudad”, concluyó.
Sorpresa
Ayer por la tarde, los habitantes del vecindario no terminaban de salir de su asombro por lo que había ocurrido. “Parece que fue todo muy rápido. Vimos que el lugar se llenaba de patrulleros. Recién ahí nos enteramos de que minutos antes habían robado en la distribuidora”, señaló Gustavo Burgos.
Ricardo Arrieta, uno de los curiosos que se había acercado para observar lo que se difundía en las redes sociales, agregó: “es muy raro que ocurra esto en una empresa que tiene vigilancia. Este sector de la avenida es muy transitado y por eso me sorprende que hayan actuado con tanto sigilo y velocidad. La rapidez generó que nadie se diera cuenta de lo que había ocurrido”.
“Durante la mañana vi el movimiento habitual de la zona. Muchas veces los autos de los clientes y los camiones de los proveedores de la distribuidora estacionan frente a mi local. Parecía un día normal. Cerca de las 14 vi que llegó la Policía, cuando me dijeron lo que había pasado no lo podía creer. No se escucharon tiros, ni ruidos, nada de nada. Esta, definitivamente, es una zona insegura y por eso atiendo a través de las rejas”, sentenció Gabriel Zelaya, que atiende un local en la cuadra de la empresa asaltada.